{"id":23797,"date":"2025-01-21T17:56:25","date_gmt":"2025-01-21T16:56:25","guid":{"rendered":"https:\/\/wpempresa.com\/eurytion\/carta-al-director-num-4\/"},"modified":"2025-01-21T17:56:25","modified_gmt":"2025-01-21T16:56:25","slug":"carta-al-director-num-4","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/eurytionpress.com\/en\/carta-al-director-num-4\/","title":{"rendered":"Carta al director (num. 4)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"23797\" class=\"elementor elementor-23797 elementor-20383\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section-with-custom-width elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-29ebf7e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default sc_fly_static\" data-id=\"29ebf7e\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-1d863e9 sc_content_align_inherit sc_layouts_column_icons_position_left sc_fly_static\" data-id=\"1d863e9\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-dcad748 sc_fly_static elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"dcad748\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t&nbsp;\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La Ciencia, Lo Eterno y la Ecuanimidad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cThe instant made eternity [El instante hizo la eternidad]\u201d\nRobert Browning, <em>The Last Ride Together<\/em>, 10.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuch\u00e9 esta historia por primera vez en los a\u00f1os noventa, en uno de los seminarios de un curso de doctorado del Dr. G\u00f3mez Caffarena, en el Instituto de Filosof\u00eda del CSIC. Cuando sal\u00eda del trabajo -siempre he trabajado a la vez que estudiaba- participar en esos encuentros supon\u00eda adentrarse en un universo de conocimiento fascinante e ins\u00f3lito, una aut\u00e9ntica gnosis que te aislaba del mundo real pero que, en paralelo, te acercaba con extrema sutileza a la aut\u00e9ntica existencia. Siempre hab\u00eda un ponente invitado, de enorme erudici\u00f3n y lejano origen -algunos llegaban de la India o Jap\u00f3n- que sumerg\u00eda a los asistentes en desconocidas tradiciones y corrientes arcanas de la filosof\u00eda, a trav\u00e9s de las huellas de antiqu\u00edsimos buscadores del saber.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No recuerdo el nombre de quien la cont\u00f3, s\u00e9 que hab\u00eda pasado muchos a\u00f1os en Oriente y llevaba un tiempo en Espa\u00f1a. En su turno habl\u00f3 sobre la Kena-Upanishad -de esta inmortal obra del hinduismo me parece maravillosa la definici\u00f3n que ofrece de lo trascendente: \u00abes diferente de todo lo conocido y tambi\u00e9n de todo lo desconocido\u00bb- y enriqueci\u00f3 su elocuci\u00f3n con varias an\u00e9cdotas personales e historias contadas por ascetas y eremitas. Una de ellas permanece muy aferrada en mi memoria pues estoy convencido de que destila un profundo saber y puede ser, adem\u00e1s, una norma de vida. La he visto despu\u00e9s, en distintas versiones, publicada en antolog\u00edas como las de Ramiro Calle o Taisen Deshimaru.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adapt\u00e1ndola para este medio dice as\u00ed: \u00abHab\u00eda hace muchos a\u00f1os un anciano que trabajaba la tierra junto a su hijo. \u00a1Qu\u00e9 infortunio, padre -le dijo un d\u00eda- nuestro querido caballo ha escapado! \u00bfPor qu\u00e9 te afliges, hijo m\u00edo? As\u00ed lo ha querido el destino. No hab\u00eda pasado una semana cuando el caballo regres\u00f3 junto a una hermosa yegua. \u00a1Padre, qu\u00e9 suerte, es fuerte y joven, garantizar\u00e1 nuestro sustento! \u00bfPor qu\u00e9 lo llamas suerte, muchacho? As\u00ed lo ha querido el destino. Como la yegua era salvaje el joven intent\u00f3 domarla, pero cay\u00f3 y se parti\u00f3 una pierna. \u00a1Cu\u00e1nta adversidad -sentenciaron sus vecinos- tu hijo no podr\u00e1 ayudarte en la cosecha! \u00bfPor qu\u00e9 lo llam\u00e1is adversidad? As\u00ed lo ha querido el destino. Sucedi\u00f3 que se decret\u00f3 una guerra y llegaron al pueblo soldados del rey que se llevaron a todos los j\u00f3venes, salvo al hijo del anciano al que encontraron con la pierna entablillada. \u00a1Qu\u00e9 afortunados sois que no sufr\u00eds esta desdicha! El viejo campesino mir\u00f3 con compasi\u00f3n a sus vecinos y volvi\u00f3 a pronunciar: s\u00ed, as\u00ed lo ha querido el destino\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ponente no la interpret\u00f3, fue una m\u00e1s de las remotas f\u00e1bulas nacidas en el marco de filosof\u00eda oriental que ofreci\u00f3 esa tarde. Sin embargo, cuando regresaba a casa en el tren, reflexion\u00e9 sobre ella pues en tan sencilla narraci\u00f3n se recog\u00edan muchas y valiosas ense\u00f1anzas. En esencia se conjugaban dos trascendentales cuestiones insertas en todos los seres humanos y que han marcado, sin duda, la historia del pensamiento: nuestro asombro por la casualidad, el azar, que rige nuestras vidas, y la necesidad que tenemos de una b\u00fasqueda del equilibrio, del orden, de la ecuanimidad. Y ambas est\u00e1n intr\u00ednsecamente relacionadas. Adem\u00e1s, como mensaje principal, ense\u00f1aba que nunca debemos valorar los hechos sin conocer sus consecuencias, que solo pueden interpretarse con el tiempo. Lo que supone una sabia lecci\u00f3n para esta, en demasiadas dimensiones, involutiva sociedad de hoy en la que se juzga de manera continua e inmediata -con tanto poso de reflexi\u00f3n como el que lleva enviar un tweet- pues, faltar\u00eda m\u00e1s, todos somos omnipotentes y lo conocemos todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues, qu\u00e9 duda cabe, lo extremadamente limitado de nuestro conocimiento -aunque creamos que nos encontramos en la c\u00faspide del progreso- se agita con ferocidad en esa historia y nos enfrenta directamente con lo desconocido, simbolizado por las eventualidades del futuro. En otra ocasi\u00f3n hablaremos del azar que parece gobernar nuestra existencia -dec\u00eda Voltaire que la casualidad no es m\u00e1s que la causa de un efecto ignorado- pero ahora cabr\u00eda preguntarnos, \u00bfsomos en verdad conscientes de todo lo que nos queda por aprender, de lo inconmensurable y a\u00fan desconocida que es la realidad que nos envuelve?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciencia, precisamente, es un canto a lo complejo que es explicar todo, lo dif\u00edcil que es el acceso al conocimiento de esta complicad\u00edsima realidad, dentro del enorme y multidimensional universo en el que existimos. Al que solo podemos acceder a una parte, la que -adem\u00e1s de nuestros sentidos- la raz\u00f3n, la l\u00f3gica, el lenguaje de las matem\u00e1ticas, etc., nos permiten, siempre restringido a sus leyes, a las que estamos atados. Formamos parte de un imperceptible fragmento de un cosmos incre\u00edblemente grandioso e inteligible que sin duda trasciende estos m\u00ednimos elementos dentro su totalidad. No reparamos en la enormidad de los eones, de los que apenas suponemos un suspiro en una hermosa, y a la vez terrible, sinfon\u00eda eterna. Es imposible pensar en espacios, todo lo que somos se concentra en el equivalente a un \u00ednfimo micr\u00f3n en una multirealidad de megaparsecs de megaparsecs de tal vez infinitos universos paralelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo lo vemos? Todo nuestro conocimiento, el que tuvimos, el que tenemos, el que tendremos, todo nuestro acceso a lo desconocido, todos nuestros avances y progresos, nuestras tecnolog\u00edas, nuestros sue\u00f1os y anhelos, tal vez est\u00e9n contenidos, y sin posibilidad de escapar, en un min\u00fasculo grano de arena en la orilla de un oc\u00e9ano c\u00f3smico -utilizando la expresi\u00f3n de mi admirado Carl Sagan-, tan solo uno m\u00e1s en un multiverso de ilimitadas formas e inaprensibles leyes, tal vez distintas y sin coincidencia entre ellas. As\u00ed, aunque en \u00e9l alcancemos la c\u00faspide del saber, la perfecta evoluci\u00f3n, el Aleph de lo realizable -siendo todo lo que puede ser-, siempre se limitar\u00e1 a nuestra burbuja espacio-temporal, la que nos da sustento y nos permite existir, por inconmensurable que esta sea. Pero, \u00bfacaso se corresponde con el Todo? \u00bfCu\u00e1nto queda fuera, siempre inaccesible para nosotros? \u00bfD\u00f3nde nos encontramos, realmente, en la infinita danza c\u00f3smica que nos envuelve?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra presencia en el nimio soplo de espacio-tiempo en el que existimos no nos hace ser conscientes de que esa coincidencia en el lugar y el momento con todo lo que nos rodea, con nuestros seres queridos, con el devenir de nuestra propia vida, con las decisiones que tomamos y sus consecuencias\u2026 lo que nos parece natural es simplemente un milagro probabil\u00edstico. Siempre desde el enfoque de la ciencia, las matem\u00e1ticas nos dicen que las posibilidades de haber coincidido en un fin\u00edsimo hilo -unas decenas de a\u00f1os- dentro de la formidable carpa del tiempo tejida en la eternidad son tan \u00ednfimas, tan incre\u00edblemente reducidas, que, sin duda, cuando miremos a todos los seres que nos rodean no debemos dudar en considerarlo un prodigio, una maravilla, un privilegio. No olvidemos -recordemos la narraci\u00f3n con la que empezamos- que cualquier evento casual lo puede cambiar todo. De este modo, una tarde paseando por una pradera con nuestro hijo, con nuestra esposa, con nuestros padres ya muy mayores, con ese perrito al que adoptamos y cuya mirada limpia y noble desvela un universo\u2026 s\u00ed, hagamos que nos aborde una sensaci\u00f3n de plenitud pues estaremos participando sin duda de un milagro. Y aprovech\u00e9moslo, qu\u00e9 dif\u00edcil es verlo en esta vida cada vez m\u00e1s artificial que nos genera -y no casualmente- esta nueva y extra\u00f1a sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ecuanimidad debe marcar nuestras vidas, en todos los \u00e1mbitos. Sin embargo, cu\u00e1ntas veces tenemos la osad\u00eda de decir que todo est\u00e1 al alcance de la humanidad. Precisamente los avances m\u00e1s profundos de la ciencia nos permiten vislumbrar que la realidad es mucho m\u00e1s compleja que lo que jam\u00e1s pudimos imaginar, y dotar\u00eda a la filosof\u00eda de nuevas herramientas en la b\u00fasqueda de las preguntas iniciales y eternas. Cuando Plat\u00f3n narraba el mito de la caverna alud\u00eda a una verdad externa que constitu\u00eda lo aut\u00e9ntico, lo real, idea presente en las principales corrientes de pensamiento desde el origen de los tiempos. Todo lo que avanzamos en el saber nos lleva a confirmar nuestra sensaci\u00f3n de infinito asombro ante la magnitud de lo trascendente y, en paralelo, de nuestras limitaciones ante las grandes preguntas existenciales, que aumentan su grandeza conforme intentamos acercarnos, cada vez con m\u00e1s medios, a ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 insignificantes resultan los dogmatismos -y los hay de m\u00faltiples formas y condiciones, y en todas las esferas- que preconizan conocerlo todo, o llegar a hacerlo, y tener la llave de todas las respuestas. No debe extra\u00f1arnos que est\u00e9n enfrentados. Olvidan un hecho fundamental, que nos ense\u00f1aba una antigua historia de un anciano campesino ecu\u00e1nime ante los avatares del destino: es necesario ser extremadamente humildes ante lo desconocido. Lo que, por cierto, es la aut\u00e9ntica base de la ciencia, de todo lo hermoso y magn\u00edfico que nos est\u00e1 ofreciendo, mejorando la calidad de nuestras vidas hasta l\u00edmites impensables. Un leve destello a\u00fan de lo que el futuro nos va a deparar, con incre\u00edbles avances -prueba de nuestro enorme poder cognitivo- que transformar\u00e1n cada vez m\u00e1s, y har\u00e1n mejor, nuestro mundo. Al que podremos conocer hasta donde nos resulte posible. Pues entenderla as\u00ed, con humildad, es donde radica realmente su magnificencia, y la que nos permitir\u00e1 expandir, siempre, sus fronteras.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5a5a651 sc_fly_static elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"5a5a651\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La Ciencia, Lo Eterno y la Ecuanimidad \u201cThe instant made eternity [El instante hizo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-23797","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.3.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Carta al director (num. 4) - Eurytion Press<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/eurytionpress.com\/en\/carta-al-director-num-4\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Carta al director (num. 4) - Eurytion Press\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&nbsp; 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